Canción actual

Título

Artista


Deep Purple y Kansas Deslumbran en Noche de Rock Clásico en Ravinia

La noche del 25 de agosto de 2026, el Hunter Pavilion del Ravinia Festival en Highland Park fue testigo de un encuentro cumbre del rock clásico internacional, con las legendarias bandas Deep Purple y Kansas compartiendo escenario. Este evento, que unió a dos potencias musicales separadas por el Atlántico pero conectadas por una pasión común por el rock sofisticado y potente, fue descrito como una auténtica celebración de la musicalidad y la nostalgia.

Kansas fue la primera en subir al escenario, abriendo su set con la icónica «Point of Know Return». Desde el primer acorde, la banda recordó a la audiencia por qué se han consolidado como uno de los grupos de rock progresivo más distintivos de América. Su presentación de doce canciones ofreció un recorrido magistral por su legado, incluyendo éxitos como «Carry On Wayward Son» y «Dust in the Wind», que se han convertido en pilares de la radio de rock clásico. Temas como «Paradox», «Fight Fire With Fire/Play the Game Tonight», «The Wall» y «Song for America» destacaron el lado más progresivo de la banda, con el violinista Joe Deninzon ofreciendo una actuación particularmente impresionante en «Jets Overhead». La combinación de hard rock con arreglos intrincados e influencias clásicas, junto al sonido inconfundible del violín, sigue siendo el sello distintivo de Kansas, que ha vendido más de 30 millones de álbumes a lo largo de su carrera.

Posteriormente, Deep Purple tomó el relevo, demostrando la vasta extensión de su territorio musical con interpretaciones de «Into the Fire», «Lazy», «When a Blind Man Cries», «Perfect Strangers», «Space Truckin’» y, por supuesto, la inmortal «Smoke on the Water». La banda también incorporó varias canciones más recientes a su repertorio, como «A Bit on the Side», «Arrogant Boy», «Lazy Sod», «Diablo» y «Guinnesis». La calidad de los instrumentalistas fue extraordinaria; el trabajo de guitarra de Simon McBride aportó un poderoso toque moderno al sonido clásico del grupo, mientras que los solos de teclado de Don Airey recordaron el papel fundamental que los teclados siempre han jugado en la identidad de Deep Purple.

Ambas bandas sonaron fantásticamente bien en el renovado Hunter Pavilion de Ravinia. La claridad del sonido fue notable, permitiendo que cada instrumento tuviera su propio espacio: las guitarras nítidas sin ser ásperas, el bajo potente sin dominar la mezcla, y los teclados y voces permaneciendo excepcionalmente claros. Fue un recordatorio palpable de lo que hace de Ravinia un lugar tan especial para disfrutar de la música rock.

Este concierto no solo fue una muestra del talento perdurable de Deep Purple y Kansas, sino también una reafirmación de la vitalidad del rock clásico, que continúa cautivando a nuevas generaciones y deleitando a sus fieles seguidores. La noche fue un testimonio de que la música de calidad, con su intrínseca musicalidad y capacidad de evocar emociones, trasciende el tiempo, manteniendo su fuego encendido y su relevancia intacta.