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Buddy Guy: nueve Grammy y casi noventa años de blues indestructible

Buddy Guy tocando en vivo en su club Legends de Chicago, enero de 2026, tras ganar su noveno Grammy

Hay artistas que envejecen con gracia, y hay artistas que simplemente no envejecen. Buddy Guy pertenece a esta segunda categoría. El 1 de febrero de 2026, en la ceremonia número 68 de los Grammy Awards, el legendario guitarrista de Luisiana se llevó el premio al Mejor Álbum de Blues Tradicional por Ain’t Done With The Blues, su disco lanzado el pasado julio precisamente el día de su cumpleaños número 89. Fue su cuarta vez ganando esa categoría específica, y su novena estatuilla Grammy en total, consolidando una carrera que no muestra señales de desaceleración.

Ain’t Done With The Blues es un álbum de dieciocho canciones grabado en Nashville, Nueva Orleans y Hollywood, producido por su colaborador de larga data Tom Hambridge. El disco convoca a una constelación de invitados de lujo: Christone "Kingfish" Ingram, Joe Bonamassa, Joe Walsh, Peter Frampton y The Blind Boys of Alabama, entre otros. El resultado es un recorrido por todos los rincones del universo sonoro de Guy: desde el blues de Chicago hasta los shuffles más cargados de alma, pasando por la influencia del gospel y el funk. La crítica especializada lo recibió como un documento que es, al mismo tiempo, una celebración y una declaración de principios.

La vigencia del disco quedó demostrada también en el ámbito cinematográfico. La banda de sonido del filme Sinners (2025) del director Ryan Coogler, en la que Guy participó con el tema original "Travelin’", ganó dos Grammy adicionales esa misma noche: Mejor Banda Sonora para Medios Visuales y Mejor Compilación de Banda Sonora. Guy incluso tuvo una aparición en el filme, que rinde tributo a la escena musical de Chicago. La conexión entre el cine y el blues no es nueva, pero pocas veces ha sido tan certera y honrosa como en este caso.

Y si el Grammy fue la consagración formal, el concierto Tiny Desk de NPR transmitido apenas días atrás —el 27 de febrero de 2026— fue la prueba viva. Guy desplegó una energía que, según la propia producción de NPR, "hace cuestionar si realmente cumplirá noventa años este año", recorriendo sus clásicos sobre su característica Stratocaster de lunares y demostrando que su voz, lejos de haberse apagado, conserva una autoridad sin igual. En ese concierto lo acompañó el joven Miles Caton, quien también aparece en Sinners, en lo que resultó ser una imagen elocuente del pasaje generacional del blues.

La trayectoria de Buddy Guy es, en rigor, la historia misma del blues moderno. Nacido en Lettsworth, Luisiana, en 1936, Guy fue pieza fundamental en la construcción del sonido de Chicago, influenciando a guitarristas como Eric Clapton, Jimi Hendrix, Jimmy Page, Keith Richards y Stevie Ray Vaughan. Eric Clapton lo describió alguna vez como "el mejor guitarrista vivo". Su ingreso al Rock and Roll Hall of Fame, el Kennedy Center Honor, la Medalla Nacional de las Artes y ahora este noveno Grammy completan el cuadro de un músico cuyo legado trasciende géneros y generaciones.

Con una nueva gira por Norteamérica confirmada para el verano de 2026, que se extiende desde julio hasta mediados de septiembre, Buddy Guy no cede terreno. El título de su último álbum no es una metáfora ni una pose: es una promesa que, a casi noventa años, cumple con una puntualidad envidiable. Para quienes todavía no han explorado su obra, este es el momento. El blues, en sus manos, no es un género del pasado: es una conversación que sigue abierta, urgente y necesaria.

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